Hoy, la Santísima Madre apareció acompañada de San José que tenía el Niño Jesús en los brazos. Ellos estaban radiantes, dentro de aquella luz celestial, transmitiéndonos fuerza, luz y amor. La Madre bendita nos dio el siguiente mensaje:
"¡La paz amados hijos míos, la paz! Hijos míos, yo vuestra Madre, vengo del cielo acompañada de mi Hijo Jesús y de San José, para concederos las bendiciones y las gracias del cielo. No os alejéis del camino santo del Señor. No perdáis la esperanza y la fe. No os desaniméis. El señor está con vosotros. Él nunca os abandona. Su amor por vosotros es eterno y sin fin. Luchad por el reino de los cielos, a pesar de las dificultades que debéis soportar. ¡Coraje! Dad siempre el testimonio de la verdad, pues, defendiendo la verdad estáis defendiendo al mismo Dios, sus derechos y su honra. Éstos son los tiempos difíciles que yo os profeticé en el pasado. Los hombres ya no temen más a Dios y no lo respetan, perdieron la luz de sus almas y de sus corazones para seguir las ilusiones y los engaños del mundo. No os dejéis vencer por las seducciones del demonio, pues todo lo que él os presenta parece bonito y espléndido, mas por detrás es ácido y amargo y trae la muerte eterna. Luchad contra los ataques del demonio con la Eucaristía, con la confesión, con el Rosario bien rezado y con el ayuno hecho con fe. Yo estoy aquí para daros un poco de mi fuerza y de mi luz. Volved a vuestras casas con la paz de Dios. Con mi Hijo Jesús y san José os bendigo: en nombre del Padre, del Hijo y el Espíritu Santo. ¡Amén!" San José, luego en seguida, nos dio su mensaje: "Hijo mío querido, Dios está contigo y no te abandona jamás. Yo también estoy siempre contigo y con mi Sagrado Manto te cubro y protejo. No temas a aquellos que te quieren perjudicar para ver tu caída. Teme solamente a aquél que pueda perjudicar tu alma, si te dejaras llevar por sus engaños y mentiras. Yo estoy aquí para ser el Protector de tu vida, de tu cuerpo y de tu alma. Dios te ama y te quiere bien y mi Corazón Castísimo vela constantemente por tus pasos y por tu salvación. Aquí, en este lugar, yo dejo mi bendición y la paz de la que está lleno mi Corazón. Yo extiendo mi Sagrado Manto sobre este lugar y pido todos los días por las intenciones y necesidades de todos aquellos que vienen hasta aquí, para suplicar mi auxilio e intercesión, delante del Corazón de mi Hijo Jesús. Mi Esposa Inmaculada está siempre al lado de cada uno de vosotros, para llevaros de la mano, por el camino que os lleva hasta el cielo. No le seáis desobedientes. Escuchad los mensajes que ya Ella os comunicó y vividlos, porque estos mensajes vienen de parte de Dios, el Señor del Cielo y la Tierra. Yo os acojo en mi Corazón y os concedo mi amor puro y santo. A todos os bendigo: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!" Hoy la Madre Santísima, rezó junto con San José, pidiendo al Niño Jesús, para que todos nosotros podamos crecer siempre más en la fe, en el amor y en el coraje, porque estamos precisando de eso para testimoniar la presencia y la palabra de Dios a nuestros hermanos, sin retroceder en nuestro camino de conversión, porque muchos, por miedo o por vergüenza, se están callando y permitiendo que la honra de Dios y sus enseñanzas sean profanados y divulgados erróneamente a muchas almas sin hacer nada.
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"¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra Madre, os amo y mi amor os doy, para que vuestras vidas estén repletas de paz y alegría. Que no se debilite vuestra fe, ni os desaniméis ni perdáis el coraje, porque Dios está con vosotros y no os abandona jamás. Rezad muchos Rosarios por la realización de mis planos maternales y así, el Señor os concederá grandes gracias y bendecirá vuestras familias. Yo estoy aquí para ayudaros a ser de Dios, viviendo para el reino de los cielos. No temáis nada. Dios os ayudará para que sepáis vencer cada combate en la prueba de la serenidad, en el equilibrio y en la paz. Tiempos difíciles y crueles asolarán a la Iglesia en el mundo, pues muchos de mis hijos precisan ser purificados, porque ofenden mucho al Señor con su terribles pecados. No perdáis tiempo. Ayudad a vuestros hermanos a encontrar la luz de Dios, llevando a todos ellos mis mensajes maternales. Yo estoy a vuestro lado con mi manto protector y os cubro para protegeros contra todo mal. Rezad, rezad y muchas almas serán salvadas y retornaran al camino santo de Dios. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. A todos os bendigo: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!" Cuando Nuestra Señora apareció y vino llegando en aquella linda luz, todo delante de mí fue desapareciendo, permaneciendo solamente ella y la cruz de Jesús que estaba fija en la pared, en el lugar de las apariciones. Desde la cruz escuché la voz de Jesús que me dijo: "Yo tengo sed de almas. Sálvame las almas. Ellas costaron mi Preciosísima Sangre, derramada por ellas. Sálvame almas para la gloria de mi reino." |
MensajesAlgunos de estos mensajes sólo reflejan un extracto del mensaje original. Los mensajes completos se agregarán cuando se termine las traducciones. Archivo
Abril 2019
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