"¡La paz a tu corazón!
Hijo mío, hoy es el día en que en muchas partes del mundo, la Iglesia celebra la memoria de mi dolorosa Pasión y muerte en la Cruz, cuando me ofrecí al Padre Eterno por lo Redención del género humano. Todo lo hice por amor y con el amor del que estaba lleno mi Corazón derramé mi preciosísima Sangre para que la raza humana fuera liberada y lavada de sus crímenes. Concedí a aquellos que creen en Mí, en mis palabras y en mi sacrificio divino, la gracia de vencer también el demonio, el pecado y la muerte eterna. En aquel tiempo, muchos pensaron haberme silenciado para siempre. Así pensaban, porque no creían en mis palabras, a causa de la ceguera de sus almas y el orgullo de sus corazones, consecuencia de sus innumerables pecados y de sus vidas indignas. Hoy, mi hijo, no es diferente, Nuevamente quieren silenciar mi amor y mi voz, para que mis ovejas que se encuentran con sed, machacadas y sin fuerzas, no sean sanadas ni restauradas. ¡Oh pueblo ingrato, incrédulo y de corazón endurecido, pueblo rebelde! Que sólo piensa en satisfacer las propias pasiones y deseos mundanos, antes que salvar y llevar mi luz a las ovejas heridas, casi sin vida. Muchos, hijos míos, quieren hacerme desaparecer del medio de mi pueblo. Enseñan a muchas almas más lo errado que lo cierto, más la mentira que la verdad y, así, como un veneno mortal, van contaminando sus almas, haciéndoles perder la fe, la esperanza y la caridad, volviéndolas sin luz y sin vida, más merecedoras del infierno que de la vida eterna. En este viernes, Yo estoy sufriendo y agonizando con mi Iglesia, que está atravesando la gran tempestad que se desencadenó contra la Fe y las verdades eternas. Ella está travesando el valle oscuro, tambaleándose por la vía dolorosa que lleva a su martirio final. Ofrécete, hijo mío, por mi Iglesia herida hasta sus fundamentos, a causa de la infidelidades y pecados de muchos de mis Ministros, que se volvieron sepulcros caídos. ¡Ay de los Ministros ingratos, infieles y rebeldes que ya no son la sal que da sabor ni luz que ilumina a las almas! ¡Ay de aquellos Ministros que destruyeron mi rebaño con sus errores, escándalos e impurezas! El hacha ya está colocada en la base de los árboles. Los Ángeles del cielo ya están preparados, esperando mis órdenes. Aquellos que no produzcan buenos frutos serán cortados y los ramos que no estén unidos a Mí, la Verdadera Vid, serán quemados. Reza, reza hijo mío y haz rezar, como ya te dije, pues Dios está indignado y muy ofendido a causa de los habitantes de la tierra. El fuego de mi Justicia, en breve, descenderá del cielo y eliminará una gran parte de la humanidad. Los vivos envidiarán a los muertos, deseando morir cuando el gran día del Señor haya llegado sobre la tierra. He aquí que Yo vengo como el ladrón y de mi ira nadie escapará. Estad preparados, pues los días pasan rápido y el tiempo urge. ¡Yo te bendigo!
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Abril 2019
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