"¡La paz amados hijos míos, la paz!
Hijos míos, yo vuestra madre, os estoy llamando a vosotros y a vuestras familias a Dios, porque deseo vuestra conversión y felicidad, para que sean evitadas grandes tristezas y calamidades que podrán abatirse sobre toda la humanidad. Yo os hablo y os convido para que viváis vueltos hacia Dios y hacia el cielo, pero muchos de vosotros permanecen sordos a mi llamado. No endurezcáis vuestros corazones y no viváis en pecado. Muchos de mis hijos todavía no están convertidos. Muchos dicen hacer muchas oraciones, pero sus corazones están distantes de Dios y de mí. No engañéis a Dios y no os engañéis, porque Él ve todo. Él conoce a cada uno de vosotros por dentro y por fuera, porque ve el interior de vuestros corazones. Yo vengo a reuniros en oración para que la misericordia divina se irradie sobre la vida de muchos de mis hijos, y así, tantos de ellos aprendan a donarse y a sacrificarse por la salvación de las almas. Mudad de vida, hijos míos, mudad de vida cuanto antes, porque existen los secretos que están andando hacia pleno cumplimiento y muchos de vosotros no estáis preparados para aquello que vendrá. Muchos serán sorprendidos, porque se dejaron vencer por el orgullo y por las pasiones del mundo y se tornaron almas amargas, podridas y sin vida para Dios, pues están ciegos para satanás. Rezad por la conversión de los incrédulos, rezad por los que se tornaron infieles. Mi Corazón maternal sufre mucho a causa de ellos, porque no deseo la condenación de vuestras almas. Escuchad y vivid lo que yo os digo y muchos podrán encontrar el camino santo del Señor que lleva hasta el cielo. Desead el cielo. Luchad por el cielo. Dedicaos todavía más para vivir vueltos hacia Dio y para el cielo y no os arrepentiréis. Retornad a vuestras casas con la paz de Dios. Os bendigo a todos: en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!" Hoy, la Santísima Madre me habló nuevamente sobre los secretos. Ella nos pidió que estemos siempre con nuestras almas preparadas y que nunca dejemos de lado la confesión, la Eucaristía ni la adoración al Santísimo Sacramento, porque unidos a Jesús, nuestros corazones, nuestras almas y nuestras vidas serán curadas, purificadas y nuestra fe será fortificada y renovada. Mateo 13, 12-14 Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Isaías 42, 20 Por más que has visto, no has hecho caso; mucho abrir las orejas, pero no has oído. Jeremías 5, 21 Ea, oíd esto, pueblo necio y sin seso - tienen ojos y no ven, orejas y no oyen - : Ezequiel 12, 2 Hijo de hombre, tú vives en medio de la casa de rebeldía: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa de rebeldía.
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Abril 2019
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